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-¿Desde que año estuvo trabajando en la mina?
-Si me acuerdo hasta de lo que gané, pues mira, fue una casualidad el venir yo
a la mina. Yo iba haciendo cosas en Coruña. Mi tío regentaba una farmacia y me
crié siempre en el ambiente y yo hubiera sido farmacéutico, pero las
circunstancias...
En el Café Galicia, en el Cantón, en aquellos tiempos en que había muchas
camarillas íbamos allí y me dijeron un día que se buscaba un médico. ¿Ah, sí?
Te dan 500 pesetas, casa, todo tienes allí. Yo había empezado ya en la
farmacia, donde mi tío con mucho sacrificio me había puesto un despachito e iba
teniendo gente, iba poniendo inyecciones, etc. No me daban nada, pero algunas
propinas me daban. Y se iba sobreviviendo sin grandes aspavientos y dependía de
mis tíos. Tengo guardado lo que ganaba en aquellos años: 2,50 - 3,50, ... Así
que me dijeron: "Espera cuatro horas". Fui a casa y se lo dije a mi tío y me
dijo: "No te vayas, hombre, ahora ya estás aquí, quédate". Ya yo tenía mi
despachito. Y dije que sí. Me vinieron a visitar, primero vino El Inglés. De
los ingleses aprendí mucho de ellos y tanto que aprendí que los quiero y me
escribo con ellos y voy a Inglaterra y vienen aquí. Ya van quedando pocos, los
viejos ya...
Hice una lista de lo que quería y en agosto del 35 me vine aquí y me pagaron ya
esos días.
-Le dieron casa y (Don Teo corta a la entrevistadora).
-Bueno, vivía en un sitio preciosos con unos eucaliptos que había traído de
Australia, que apareció (esto es interesante que copieis) e el primer registro.
En 1897, está el primer registro de la mina de San Finx.
Me pidieron estas cosas de Buenos Aires, y están en ello, para una editorial
que están haciendo un libro sobre los ingenieros ingleses que vinieron a
trabajar a las minas de España. Se enteraron porque medio San Finx está en
Buenos Aires. Y me escribió una señora que no conocía de nada, pero me llamó el
mismo día de Navidad. (...).
Esto se disolvió en el 63, pero luego seguimos, pero no de la misma manera. Los
últimos años no los pasé bien. Empezamos a hacer esta casita, íbamos y allí
dormíamos. Ya estaba trabajando el último... Mejor no hablar.
Metió mucho dinero y la hundió, el estaño dejó de valer, lo traían de Asia más
barato.
Viví en un sitio precioso, allí arriba y cuando subía gritaba: "¡Cuidado, ahí
va el médico!". En la época del Wolfram cuando andaba gente por allí. Era
contrabando. Había tiros.
-Más tipo pueblo de lo que es ahora.
-Se pagaba cada quincena 200.000 ó 300.000 pesetas y eso que se cobraba dos
pesetas o dos pesetas y media. Cobraba yo 500 pesetas al mes. Y te voy a decir
lo que costaba comer en República: con 100 pesetas comíamos siete personas
carne todos los días.
La gente era otra. Se vivía mejor, había más alegría. Había mucha mujer
trabajando allí, lavando, servicio. Yo tenía una muchacha para la casa, uno
para el caballo, un muchacho para la clínica, ¿quién puede tener hoy cuatro
servicios?
-Estaba a gusto allí, ¿Eh?
-Fueron mis mejores años. Allí me querían y yo los quise y los quiero.
-La gente que atendía allí por las aldeas que era, ¿particular, claro?
-Efectivamente, el inglés, fíjate tú, ya estableció... El inglés me llamó para
los heridos, pero también para los enfermos y para las familias de los mineros.
Y quiso implantar ya el seguro general, fíjate tú. Estuvimos estudiándolo y
fuimos a Vigo. Había unas instituciones de ese tipo.
O tienes confianza o no tienes confianza. La tranquilidad es la base y
nosostros mismos podemos curar la mitad de la enfermedad. Si vas con miedo, se
te sube la tensión, vas nervioso, ...
Me pagaron más los pobres que los ricos, me daban de comer carne. Me mandaban
pollitos, cestas llenas de comida y aquí tengo muchos regalos. Hasta me dieron
un cocodrilo (de madeira). Pero preguntad, estoy hablando de mi vida.
-A nosotros lo que nos interesaría saber también era el promedio de edad, la gente
que trabajaba, si duraba muchos años.
-Pero bueno, había muertos, efectivamente, era gente joven, sí, sí...
jovencísima.
Había pinches, no por dentro, pero fuera sí.
-La edad más o menos de vida desde que empezaban a trabajar.
-No hay que exagerar, porque eso... Tuvimos bastantes accidentes. Tuvimos más
accidentes cuando la época del Wolfram, ahí sí. Porque venía gente, marineros
de Boiro y de Cespón, de Rianjo. Marineros que venían por la noche, se metían
en los hoyos. Había guardias, salían corriendo y a tiros. Mataron a una mujer,
abajo donde salía el agua, estaba la Guardia Civil, corriendo las mujeres y un
tiro la mató, la levanté de donde estaba. Hubo accidentes, sin importancia.
Tuvimos un derrumbamiento: dos muertos, uno de Ces.
-Mi abuelo paterno era de Vilar, trabajaba en los talleres. Era Ramón Tubío.
-Bueno, no me digas, era la mejor persona que he conocido. Era el mejor hombre
que paso por San Finx, inteligente... Nunca decía que no a nada. Lo que
hicieron con él fue una canallada.
-Usted tiene una foto en la que aparecía mi abuelo, que apareció publicada en un
períodico, pero que ellos no tenían.
-Sí, sí, sí, y la vas a ver ahora. Cuando inauguramos el crucero que pagamos
entre todos dedicado al inglés. Lo derrumbó un temporal. Yo aproveché las
imágenes. Una está en Puerto Rico.
COCHES DE DON TEO.
1945 - Un Citroën.
1961 - Un Topolino.
1968 - Primer Seat 600 (de varios).
1984 - Seat Fura.
Ahora (1998) - Seat Ibiza.
-Primero me desplazaba a caballo, después en Citroën, Topolino,
600. El Citroën se lo compramos a un gran hombre de Muros. Íbamos a Coruña a
por vale para gasolina, para neumáticos...
-¿Cuales eran las enfermedades más habituales?
-Bronquitis, tuberculosis, también ahora hay. Se fuma mucho y se hace vida más
exagerada. Se acuestan tarde.
El mérito que te da el dinero es lo que te cuesta ganarlo: de árbol que pasa
temporales sale buena madera. A los silicósicos, al final, se les daba otros
trabajos de afuera. E iban falleciendo, pero iban falleciendo tarde, 45-50
años, no era exagerado. Y aún hay silicosis por ahí. Había muchos andaluz, como
Kiko.
Había algunos trabajos a destajo que era lo peor, lo cogían dos o tres y
trabajar, trabajar. Lo de siempre, la avaricia... Había dos turnos, en uno la
gente entraba temprano, a las seis, y salía a las dos... Hubo una epidemia de
hepatitis. Los remedios para los accidentes eran precarios.
Se pagaban 150 ó 200.000 pesetas quincenales. Aquello era tremendo. No había
pueblo por aquí como aquel.
-¿Qué servicios había en la mina?
-Teléfono lo había en Noia suministrado de San Finx.
Había unas señoras que con dos borricos hacían la compra de todas las casas de
la mina. Cada casa tenía una cesta con su nombre y la lista de cosas que hacían
falta. Eran las propias.
Había un taller mecánico. No había coches, pero siempre había camiones que
venían a por grava. Había mucho movimiento, mucha gente extranjera trabajando
allí: ingleses, alemanes...
La gerencia era una casa preciosa, con piscina, árboles... Los eucaliptos eran
enormes.
Haced lo posible para que no haya otra guerra, son horribles y sobre todo las
civiles: jaleos de familias.
-¿Qué oficios tenían las mujeres en la mina, aparte del servicio? Nos dijeron que
limpiaban el río.
-Nada de fuerte, ¿qué te diría yo?, acarrear y allí donde se lavaba.
-¿Había muchas mujeres en la mina?
-Sí, sí, muchas y jóvenes. Aguadoras. Le podéis preguntar eso a la que está en
la cantina: a Capeira. ¡Lo que va a salir por esa boca! Esta te dice más que
yo. ¡Estupenda! Trabajó en otras cosas antes que en la cantina. La conocí de
toda la vida. Trabajó mucho, mucho.
-¿Queriamos saber que tipo de ayuda le daban a la familia al morir el hombre de
silicosis?
-Yo creo que ninguna.
-¿Y había economatos o algo asíí?
-Sí, bueno no, había algo así, pero economato, economato no llegamos a tener.
Si había algo era para los empleados, pero poca cosa. Hasta que se hizo el
seguro. Luego sí, con el seguro sí. Pero para los accidentes sí.
Estudié desde los ocho años hasta los 23 en un colegio de militares y monjas en
Valladolid. Aprendí mucha disciplina y cogí unos hábitos que todavía los
conservo y doy gracias. No soy hombre de tabernas.
Seguro, seguro no, pero de accidentes sí. El sueldo fue subiendo.
-Pero, ¿ hasta que año estuvo El Inglés?
-La mina se vendió al Pastor en nuestra guerra. Aquí se robaba mucho estaño. Se
servía estaño a los ingleses y alemanes en Ría de Noya.
Hubo gente que compraba lámparas sin haber luz, armarios que no cabían en la
casa... Demasiado dinero en la primera fase.
-¿El periodo de gran valor de los minerales es hasta los años 40?
-No tanto. El estaño se sacaba y se llevaba a Rotterdam. Pero en la guerra, en
Vilaboa, se hizo una fundición aquí. Está pasando ahora con el mármol.
-¿Qué medidas de protección había dentro de la mina?
-El perforador llevaba un inyector de agua, tenían cascos, lo de siempre en
España: no los usaban. Fumaban y bebían mucho. Los "hijos del sábado" salían
alcohólicos. Se comía mal.
-Procedencia de los trabajadores que no eran de aquí.
-Andalucía, muchos andaluces. Al final hubo negros incluso. Hubo muchos
portugueses que se quedaron por aquí. Estepa fue un facultativo andaluz. Eran
distintos. La limpieza cambió mucho. Llegó a haber cuartos de baño que no los
tengo yo ahora así.
-¿Cómo se trasportaba el mineral?
-En camiones. Había muchos camiones.
-¿Había mucho contrabando?
-Eso era en la época del Wolfram, y hubo diez o doce cadáveres. Llevaban sacos
y cara a Boiro o Cespón. Siempre hubo contrabando y eso que había vigilantes
con fusiles.
-¿Se enriquecieron muchos con el contrabando?
-Los que no eran de la mina, sí. Se hicieron fortunas, pero no por aquí.
Incluso venía gente de Coruña. Se hacían trampas.
-¿Había algún tipo de sindicato?
-La C. N. T. La escuela de la mina la había hecho el sindicato, igual que una
casa que había en la Filgueira.
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